comunicado #13


Entrevista:

Arquitectura Guerrilla ha contactado con el arquitecto Julián Baena, el cual ha sido un energúmeno atacante de nuestro blog, y aprovechamos el intercambio de palabras para hacerle una corta entrevista a raíz de su experiencia al trabajar 6 meses con OAB (Carlos Ferrater & Partners).


::por motivos de fuerza mayor, esta entrevista ha sido suprimida del blog::

disculpe las molestias


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TRABAJANDO CON UN ‘FAMOSO’

-Crónica-

A veces es complicado trabajar con un arquitecto reconocido, o más bien, pienso que el reto como profesional es mucho mayor.

Mi paso por Barcelona duró 6 meses, entre ires y venires (ya que vivo en Madrid) fui desarrollando mi parte del proyecto en conjunto con los Ferrater; y al final, con mas disgustos que amistades todos terminamos satisfechos con el resultado.

Todo comenzó así…

En diciembre fui encomendado para una “misión de alto riesgo”, el diseño y desarrollo expositivo de la nueva Sede Corporativa de Roca, lo cual tendría un gran énfasis en la parte expositiva de sus productos (sanitarios, lavamanos, grifería y accesorios de baño) y para esto fui enviado a Barcelona para trabajar de la mano con OAB (Office of Architeture in Barcelona) la cual es liderada por Carlos Ferrater e hijos. Al principio –no lo niego- es un poco atemorizante hacerse a la idea de interactuar con un personaje así, porque asumes que es un nuevo reto en la parte profesional y que puedes llegar a aprender cosas de los ‘maestros’ de la arquitectura, y más cuando en algún momento de la facultad veías sus proyectos en El Croquis y demás publicaciones y sentía admiración por arquitectos de ese tipo.

Barcelona, martes 13 de enero y un frio húmedo… esperaba mi primera reunión con Ferrater, luego de minutos de espera a que viera el progreso de la obra me saluda y me habla en catalán y yo después de hacer un gesto en el cual mostraba mi no-entendimiento a sus palabras, me dice “ahhh! tu eres el arquitecto colombiano…”, asiento con un movimiento de afirmación con mi cabeza y una risa estúpida; la primera impresión que me dio al verlo fue que tenia mal teñido el pelo y tenía una vestimenta un tanto new-wave dark de los 80´s, una especie de Robert Smith de sesenta y tantos años…

Con la frase: “nos vamos a llevar bien trabajando”, empezamos a definir ciertas cosas del diseño expositivo y la verdad era como un buen equipo de diseño; le seguía todos los caprichos, nunca cogió un lápiz para hacer un bocetico, todo era como dictados de clase de español; al final aceptas que los ‘famosos’ son así, excentricidades del ‘hall de la fama’. Con el tiempo vas adoptando esta nueva forma de diseñar, trabajar y de aguantar las inexactitudes que un personaje como estos puede llegar a tener; el cambio diario de opiniones y percepciones de una misma idea me hizo recordar algún momento en la facultad en que algún profesor me dijo que los proyectos de arquitectura nunca terminan ya que esta en continua evolución y que se construyen cuando el arquitecto (o la constructora) se cansan de cambiar; ya por fin, después de 7 años de egresado entendí y corroboro lo que aquel profesor me dijo.

Después de muchas discusiones cíclicas, de conocer un poco más la prepotencia catalana y una cierta discriminación idiomática bastante marcada en general, en mi última reunión con Carlos me repitió una frase que dice como muletilla, “això no m'agrada” (esto no me gusta), después de eso le pregunte que qué es lo que le gusta… y me responde con una sonrisa un poco turbia y me dice “las cosas machas... las cosas fuertes…”, luego de eso terminó la reunión.


Vinieron luego muchos días fuertes de montaje…


Pensándolo bien… he empezado a desmitificar a muchos arquitectos, a veces son mas los obreros, los errores, lo que no está planos, lo que hace que muchos edificios tengan grandes virtudes… y los ‘famosos’ son famosos porque fueron capaces de crear un lenguaje y una línea de pensamiento interesante en su momento que ya ahora es precario y obsoleto, en muchos de los casos se reinventan con sus propios desechos o muchos otros casos se queman en sus glorias.


Julián Baena

-arquitecto UPB-




comunicado #12


cartografía de sensaciones

En el instante preciso, en el que se escoge entregarse al deseo, o quedarse en la comodidad,

a partir de ese momento, “espacio”, los caminos se vuelven hilos que juegan, que unen lo que se es, a lo que no y tal vez a lo que será, a lo que nunca pudo ser, y también a lo que no se conoce…. pero se fue.


Desde entonces, lo habitable… existe, posibilita crear personalidades nuevas que contribuyen a tapizar la ausencia aprendida del tiempo, vivida a partir del suelo…, que se ha movido constantemente, por eso nos movemos…. para no estar en el mismo lugar, permitiendo la entrada repentina del aire, que oxigena la idea de mover el cuerpo, “forma”, pensamiento que posibilita la acción: cada movimiento, cada inmovilidad, cada sueño.


Ciudades, cada rincón, un capricho: cartografía de sensaciones

Querer recorrerla…. toda, aunque algunas veces podrían tardar años en desnudarla, deriva del impulso, en medio de eso hay gente que observa con cierto interés… devela el alma del paisaje, entonces…. algo trasciende a la condición consiente, espacios aparentemente vacios, contenedores de tiempo, solo que ya no es cuestión de espacio, poco han cambiado las distancias en la oscuridad, son los interrogantes que produce la ilusión de una estructura continua, donde muchos se pierden, algunos muchos se encuentran y las identidades se suman en las asociaciones que se hacemos con lo que observamos, los lugares se hacen visibles en la mente y se desata el punto exacto de conexión con lo posible, a partir de allí el viaje se multiplica, se vuelve en deltas, para atrapar la atención de un presente abstracto, del centro del circulo, del único lugar, la vida, la única respuesta.


El aire tiene algo de lluvia,

La lluvia tiene algo de tierra,

La tierra cándese de fuego,

El fuego necesita de aire,


Aspecto primario que adopta la materia para limpiarse de la forma.



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Cadáver exquisito:
imagen: AG +
Tatiana Parcero para Bernice Steinbaum Gallery
texto: acacia
para Arquitectura Guerrilla



comunicado #11


de la importancia de no ser un clon, ni de caer en el intento.



no hizo falta hacer recorridos muy largos, ni análisis de la forma y la función… están clonados en su mayoría.


Estuve en la facultad de los arquitectos clonados… vi cientos de Koolhaas, otros tantos Herzog & de Meuron, y hasta Mazzantis… osados por buscar ‘nuevas formas’ para sus proyectos de fin de semestre, simplemente repitiendo patrones de revistas sin mostrar interés en el origen de la forma o en la lectura del pensamiento de sus proyectos preferidos. Aunque es aceptable la tipificación de un lenguaje universal de las formas en la arquitectura contemporánea, la academia (incluyendo profesores y estudiantes) debería optar por la investigación de la forma a partir del programa y la función; aunque por lo visto la pereza mental (paso #1 para ser un clon) de los estudiantes y la falta de compromiso de los profesores (ya clonados y/o clonadores) hacen que las entregas sean aburridas, sosas, con proyectos poco interesantes… eso sí, con imágenes 3D insólitas, perfectas, hiperrealistas; mientras los estudiantes de último semestre diseñan baños de 0,70 x 1,00 (ducha + inodoro + lavamanos).


A un mal proyecto, una buena presentación1


Ciudad de arquitectos clonados y clonadores, repitiendo las mismas plantillas en la forma y el pensamiento, de frente y sin vergüenza…



AG espera la mutación a esta clonación…



1. comentario hecho por León Jaime Arango (profesor FAUPB)

comunicado #10


Ciudad + casa + cocina

Espacios de cambio cotidiano


Fragmentadas por los usos… pero generando las diversidades antropométricas de habitar cada uno de los espacios, sin necesidad conciente de cambiar las configuraciones establecidas por el orden (o desorden) de las cotidianidades humanas; casi como un cambio de escalas (XL, M, XS) que no cuestiona las actividades a su interior y/o exterior.


Pasar de la amplificación brutal de la ciudad como Caja de Resonancia(1) que afecta nuestros sentidos y a la vez superficie estriada por lo público, a la cocina que acoge a los individuos alrededor de fuego, el hogar y de habitar… la casa será nuestro mediador, la piel mediadora entre lo público y lo privado, la que recogerá e impregnará de lo que somos en esencia y de nuestras nostalgias estéticas en el hogar.


Cambios en la disposición de objetos, de los sentidos, de tiempo, de diferentes ritmos y velocidades; de la cocina a la ciudad todo se fuga por una ventana.


(1) Juan Navarro Baldeweg


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Cadáver exquisito:
imagen: da'maris
texto: bureau
para Arquitectura Guerrilla


comunicado #9


"Creo que la Arquitectura de hoy debe reflejar las tareas y posibilidades que le son inherentes. La Arquitectura no es un vehículo ni un simbolo para cosas que no pertenecen a su escencia. En una sociedad que celebra lo no escencial, la Arquitectura puede poner resistencia, puede
contrarrestar la pérdida de forma y significado, y hablar en su propio lenguage. Creo que el lenguaje de la Arquitectura no es una cuestión de un estilo específico. Cada edificio es construído para un uso específico en un lugar específico y para una sociedad específica. Mis edificios tratan de responder las preguntas que surgen de estos simples hechos, de la forma más precisa y crítica posible.”

Peter Zumthor - Thinking Architecture
premio Pritzker de Arquitectura 2009

comunicado #8


Casas de revista
texto por AG

Publicidades y publirreportajes que dan cuenta de la idea de casa [y un poco con cierta intención de hogar], se suceden unos a otros, a una velocidad solo cuantificable por el valor de estos mismos espacios, fotografiados como sueños a realizar por un público expectante de obtener la calidad y cantidad de vida sólo ofrecidas y conseguidas a partir de dichos imaginarios, convertidos en publicidad. Televisión, revistas, internet e incluso la radio, impulsan a una compra desmesurada y caótica, sin límites ni principios, la cual pretende cargar de infinitos enseres cada uno de los hogares medianamente consumista de la llamada aldea global.[1]

Es así como la identidad y de la misma manera, la transformación propia que predica el arquitecto con un mínimo sentido común, quién entiende que las cosas se ven maceradas y alteradas por el esfuerzo propio y originalidad de cada habitante, encuentran soluciones de mutación, gracias a parámetros de diseño económico, prototipico, repetitivo y generalizado; dónde las grandes superficies comerciales incluyen en sus góndolas, escaparates, muebles y nuevamente superficies, cientos de objetos útiles e igualmente inútiles, por los que nuestros ojos se desbordan de envidia y lujuria material. Es precisamente en estos lugares: fotogénicos e idealizados, dónde nuestra imaginación recrea los pocos mts2 con los que cuenta nuestra casa, con cientos de nuevos objetos y tendencias, las cuales van desde el nuevo blanco, hasta el nuevo verde: el rosa, o quizás desde lo étnico y rústico ofrecido a partir de una colcha de infinitos hilos o de un mobiliario en rebaja, el cual a su vez, merece de un esfuerzo inmenso para entrar por la puerta de casa. Incuantificables objetos que se renuevan temporada tras temporada y son vendidos como por arte de magia, ofrecidos y distribuidos en infinitos lugares, permitiendo que la primavera entre a su hogar o que el invierno no lo tome desprevenido si tiene la perfecta chaise longue.

Ya lo decía Andrés Jaque en una entrevista al periódico El País de España: “Las grandes renovaciones de nuestro entorno son anónimas o colectivas: Las casas de Europa las ha transformado Ikea". Afirmación cuantificablemente tangible en ciertas esferas y situaciones, donde “[…] La arquitectura trata con cuestiones existenciales fundamentales. Toda experiencia implica los actos de guardar, ordenar, recordar y comparar. Una memoria incorporada tiene un papel esencial como la base para el recuerdo de un espacio o un lugar. Transferimos a la memoria encarnada de nuestro cuerpo todas las ciudades que hemos visitado, todos los lugares que hemos reconocido. Nuestro domicilio pasa a integrarse en nuestra propia identidad; pasa a ser parte de nuestro cuerpo y de nuestro ser”[2].

Es probablemente cierto que las casas estén inundadas de aquellos objetos de deseo que van desde los 3 hasta los 300 euros, quizás más o quizás menos. Dónde cada uno de estos enseres, objetos, artefactos y/o elementos cuentan en su silenciosa historia, un esfuerzo material y económico que grupos familiares e individuos ajenos, pretenden congregar en cada cosa: vendida por catalogo, en el super, en la tienda del shopping e indiscutiblemente en mil lugares más, dónde la serialización de las masas y de la masa lo hace posible: “La industrialización se producirá mediante la repetición de elementos separados. Esto permitirá producir en grandes cantidades y promover componentes a precios ventajosos con gran rentabilidad.”[3] Objetos que lejos de ubicarse en el ángulo exacto de la foto de revista, recrean para sus dueños y por consiguiente, habitantes del espacio, aquel sueño conocido a partir de una portada, visualizado en un comercial, añorado desde la última película de moda, entre otras situaciones alteradas por las luces de las cámaras y la vida sin cotidianidad que en ellas se recrea. Es por esto, que las cosas cambian de estado y situación cuándo pasan de la góndola a la registradora, luego a la bolsa o caja y de allí de alguna manera llegan a casa y se ubican y desubican, llenando de nuevas historias y cargando de valor aquellos enseres que como ya se decía pertenecen al mundo de lo repetitivo y serializado. Objetos y cosas las cuales a lo mejor en tiempos de mayor o menos crisis logran menguar las tristezas y conducirnos a un mundo más onírico que real, dónde se pueda convertir nuestra casa en nuestro reino, como más o menos vende Ikea su ultimo catalogo para la primavera 2009.
Un claro ejemplo de apropiación espacial, además de la vivencia propia de cada uno, puede darse en aquellas casas de muñecas, que a escala infantil, permiten una apropiación con el espacio en sus tres dimensiones y con cada objeto que lo conforma. Una idea deseada desde la infancia, de una vida donde todos y todo lo que la conforma es más que perfecto: los muñecos, los enseres, los colores combinados, el gato, el perro, el carro, la habitación con balcón, la cocina integral, el jardín; además de la familia estructurada y nuclear, una casa ideal, la cual transciende el juego infantil para convertirse en utopia de vida para algunos de pequeños y de grandes mantener esta idea a partir de las publicidades. Es así como surge un nuevo interrogante, a partir de la apropiación diaria del hombre en el espacio: cuando los platos se quiebran y las copas no encajan con los vasos, cuando el periódico queda tirado en alguna mesita, y los niños juegan y escriben sobre las paredes, cuando el cansancio de un día de trabajo permite la inmensa satisfacción de dejar los zapatos en algún punto intermedio entre el umbral de la puerta de entrada y cualquier lugar de la casa; “Nuestro domicilio es el refugio de nuestro cuerpo, de nuestra memoria y de nuestra identidad. Nos encontramos en constante diálogo e interacción con el entorno, hasta el punto de que es imposible separar la imagen del yo de su existencia espacial y situacional”[4].
Es por lo tanto y un poco para concluir por hoy, que es imposible vivir en aquellas casas de revista, dónde los zapatos tirados no se permiten, las casas de muñecas apenas si salen de sus cajas y las flores nunca están marchitas, planos en los que se ilustra esquemáticamente las divisiones espaciales pero nunca las relaciones personales.

La casa la que se convierte en la referencia por excelencia del espacio definido, del espacio habitado; donde el usuario, individuo o habitante, da lugar a un número de conjeturas inmensurables y propias de cada quién en su tiempo y lugar. Es así como las transformaciones de los espacios, son inmensamente significativas al interior de cada casa, en la qué se pone en juego un número de metros cuadrados inamovibles y habitados, con objetos que se atraen y se repelen, nuevos y de toda la vida, por las acciones individuales y la experiencia propia del habitar. Experiencia imposible de llevar a cabo sin la interacción con los otros [personas + objetos] y la sumatoria de una serie de eventos y situaciones dentro del imaginario habitable de una casa y por lo tanto todavía más imposible de lograr en una instantánea, dónde poco más interactúan el fotógrafo, su gente y los objetos a promocionar, cada uno con mil historias que contar pero que ocultar tras el lente perfecto de una publicidad más. Se podría concluir, en palabras de H. Broch que la casa esta en el centro de toda lejanía. Esta frase individualiza cada centro, dentro del espacio vivido, la permanencia y pertenencia a un lugar. Espacio cambiante pero altamente identificado con la personalidad de cada uno. Espacio propicio para albergar recuerdos y sueños, de lo construido y de lo que se construirá, del ahora que es pasado y el futuro que no existe.


[1] Término acuñado por el sociólogo canadiense Marshall McLuhan.

[2] PALLASMAA, Juahani. Los ojos de la piel. La arquitectura y los sentidos. Barcelona. Ed. Gustavo Gili, 2006.

[3] GROPIUS, Walter. Manifiesto. 1910 Tomado de: Salas Julián, producción flexible versus producción masiva: Arquitectura para las grandes necesidades. Revista a+t No. 10, 1997

[4]MONTEYS Xavier. FUENTES, Pere. Casa Collage: Un ensayo sobre la arquitectura de la casa. Barcelona: Ed. Gustavo Gili, S.A. 2001. p.16

comunicado #7


atrapados? / no... solo un falso positivo!